Autoinmunes

Hoy os hablo un poquito de los procesos autoinmunes y cómo el abordaje actual de las mismos no es el más adecuado/completo. Mediante la medicina integrativa se contempla la autoinmunidad de una manera holística (global), lo cual es clave para la resolución y/o mejoría de las mismas.

Las enfermedades autoinmunes se definen como una pérdida de tolerancia hacia lo propio. Su incidencia en la población es del 10% y se estima que en los últimos 50 años se ha multiplicado por 10 la presencia de dichas patologías. Ante estos datos cabe preguntarse qué estamos haciendo para que dichas patologías estén cada vez más presentes.

En el sistema sanitario convencional, dichas patologías se tratan desde una perspectiva de superespecialización no tanto del proceso autoinmune como tal, sino de la glándula u órgano afectado por la autoinmunidad, cuando en realidad debería entenderse que todas ellas comparten una base etiopatogénica (causa) común, consistente en una alteración en la modulación (forma de funcionar) del sistema inmune, que conlleva que éste reaccione (“ataque”) frente a lo propio. Es por ello, que la normalización de la función del sistema inmune, debe constituir uno de los pilares de tratamiento. Entender qué ha llevado a dicha alteración en su funcionamiento (estresores tales como el sedentarismo, trastornos del sueño, patrones de alimentación erróneos, déficit de vitamina D, estrés emocional…), así como pautar las medidas necesarias para que se normalice es la base desde la que se trabaja mediante medicina integrativa.

Tratar una enfermedad autoinmune no consiste sólo en pautar tratamiento farmacológico, es importante que el paciente comprenda hasta qué punto cómo vive, es decir la forma en la que descansa, se alimenta, se relaciona con los demás… ha influido en el desarrollo de la misma, para que de este modo pueda cambiar todo aquello que “alimenta” su enfermedad.

Hipotiroidismo, uno de los motivos de consulta más frecuentes.

Continuando con los procesos autoinmunes, me parece interesante abordar con mayor profundidad el hipotiroidismo, uno de los motivos de consulta más frecuentes actualmente.

El hipotiroidismo de Hashimoto fue descubierto en 1912 por el Dr Hashimoto. Dicho doctor, descubrió al observar por microscopio una lámina de tejido glandular tiroideo, una infiltración de la glándula tiroides por glóbulos blancos sin que existiese una infección en la misma. Esta infiltración, produce una inflamación de la glándula, de ahí el nombre de tiroiditis (inflamación del tiroides), que conlleva una reducción en la capacidad de la misma para producir hormonas.

El enfoque actual se basa en esperar a que la glándula esté lo bastante inflamada como para dejar de funcionar, momento en el que se instaura tratamiento con levotiroxina. La realidad es que dicho hipotiroidismo es un síntoma de un proceso de inflamación de bajo grado (LGI), existente en el organismo. El tratamiento con levotiroxina será parte del tratamiento sintomático (destinado a mejorar una parte de la clínica), pero no será un tratamiento etiológico, es decir destinado a resolver la LGI que ha ocasionado el hipotiroidismo. Debemos valorar el hipotiroidismo como un síntoma y no como una enfermedad en sí misma.

El tratamiento del hipotiroidismo desde la perspectiva de la medicina integrativa, tendría como objetivo, tratar el proceso de inflamación de bajo grado existente, para ello, identificar los agentes causales de la misma tales como el sedentarismo, trastornos del sueño, patrones de alimentación erróneos, déficit de vitamina D, estrés emocional… es crucial.

Puedes seguir leyendo en
https://doctoracañizares.com/medicina-integrativa/#hipotiroidismo

Ritmo circadiano y cáncer

Hoy os dejo un enlace a un artículo de la revista Nature medicine, en el que se aborda la relación entre alteración del ritmo circadiano y cáncer.
Respetar nuestro «reloj interno» es clave en la prevención y tratamiento de múltiples patologías como diabetes tipo 2, enfermedades autoinmunes (artritis reumatoide, enf de Crohn…) sobrepeso…
Qué tengáis un muy buen día!!

https://goo.gl/RRm6h3

Medicina integrativa ¿en qué consiste?

La Medicina integrativa aúna los avances médicos de las últimas décadas con todos aquellos que olvidamos por el camino y que hemos dejado de tener en cuenta a pesar de ser claves en la etiología (causa/origen) de la enfermedad y en su tratamiento (exposición solar, descanso nocturno, alimentación…) .

Está dedicada al estudio de la interacción de nuestro organismo con el medio, así como al estudio de las interacciones entre los diferentes sistemas que conforman el organismo (sistema nervioso, sistema endocrino, sistema inmunológico, sistema digestivo, sistema reproductor, sist músculo esquelético) y cómo la puesta en marcha de alguno de ellos, repercute inevitablemente en los otros.

Desde la perspectiva sanitaria, la medicina integrativa, no se limita a tratar síntomas como ocurre con la medicina convencional, sino que se enfoca en identificar qué aspectos/factores están condicionando la pérdida de homeostasis (equilibrio), que determina la aparición de enfermedad. Nos permite valorar al paciente de una manera holística (global), educando al mismo en el conocimiento de la fisiopatología de su enfermedad, de tal modo que la persona comprenda el por qué de su clínica, qué factores le han conducido a su situación actual y cuáles son las estrategias terapéuticas destinadas a restablecer el equilibrio entre los diferentes sistemas o dicho de otro modo, su salud.

Nutrición desde la PNIe

Actualmente reducimos la pérdida de peso a una cuestión matemática (kcal que ingieres y kcal que gastas), cuando en realidad, los factores implicados en la ganancia de peso y la pérdida de salud, son muchos más y en la mayoría de casos la cantidad no es el problema.

No necesitas comer menos, necesitas aprender a diferenciar alimento de producto, sincronizarte con tu genética y aportarle a tu organismo-mente aquello que espera recibir: estrés, calma, hambre, saciedad, luz, oscuridad, actividad, descanso, soledad, compañía…

SOP Síndrome de Ovarios Poliquísticos

El tratamiento del SOP (Síndrome de Ovarios Poliquísticos), no empieza ni acaba en los anticonceptivos. Al igual que en otros muchos trastornos donde la clínica manifiesta es la alteración del ciclo menstrual, en el SOP existe un proceso de Inflamación de Bajo Grado (LGI) que determina la existencia entre otras cosas de una hiperinsulinemia. Normalizar los niveles de insulina es clave para la resolución del problema.


Creo que es muy importante transmitir a las pacientes que la enfermedad coronaria, así como el riesgo de infarto de miocardio (IAM), es más prevalente de forma sustancial en pacientes con SOP. No se trata por tanto sólo de un problema reproductivo que se solucione mediante anticonceptivos, sino de una alteración endocrino-metabólica a nivel sistémico (de todo el organismo).

La toma de anticonceptivos hará «desaparecer» el síntoma (amenorrea, reglas irregulares, acné…) a través del cual nuestro organismo nos avisa de que algo no va bien, pero no soluciona las alteraciones a nivel metabólico las cuales son, el verdadero problema. Es como si ante un proceso febril de larga duración, tomásemos paracetamol para eliminar el síntoma (fiebre) y continuásemos nuestra vida, mientras la causa responsable del mismo ni se investiga ni soluciona.


Con la Medicina Integrativa y la PNI no se trata de poner «parches» que «amordacen» a nuestro organismo, sino de escucharlo e identificar y resolver las causas desencadenantes de la clínica .

Pasta de dientes y microbiota

Si bien los estudios no son concluyentes y son necesarios estudios a largo plazo en humanos, sí demuestran que en ratones, determinados compuestos frecuentemente utilizados en la fabricación de pastas dentífricas tales como el triclosan, sulfatos, flúor, colorantes… actúan como disruptores endocrinos (a nivel tiroideo y estrogénico), alteran la microbiota comensal de la cavidad bucal y favorecen la resistencia a antimicrobianos.
La Medicina integrativa y la Psiconeuroinmunología (PNIe) prestan mucha atención al estado de la microbiota.

Aunque legalmente los fabricantes alegan que se utiliza en cantidades consideradas no perjudiciales por la UE, diferentes estudios han demostrado que alguno de estos compuestos se acumulan en las cerdas del cepillo, con lo que la dosis a la que realmente nos exponemos es muy superior a la considerada segura.

Puesto que actualmente existen en el mercado opciones libres de estas sustancias, creo que evitarlas (sobre todo en los más pequeños), es una buena estrategia preventiva de salud.

De manera inevitable, actualmente estamos expuestos a una gran cantidad de químicos y contaminantes, con lo que todo aquello que podamos realizar de una manera más natural contribuirá a nuestra salud ya sea ahora o en el futuro.

Medicina integrativa y ritmos circadianos

Hoy os vuelvo a insistir en la importancia de respetar los ritmos circadianos. Las gafas con filtro de luz azul, lámparas de luz, despertadores lumínicos… Son herramientas empleadas para la terapia de luz la cual es un tratamiento muy eficaz en patologías como depresión, alteraciones del sueño, enfermedades autoinmunes, Alzheimer, síndrome de fatiga crónica, fibromialgia…

Numerosos estudios respaldan el papel de la melatonina (principal hormona secretada durante el sueño) en la regulación del sistema inmune, sistema nervioso y otros aspectos claves en la fisiopatología de muchas de las patologías actuales. Dormimos poco y mal y ésto tarde o temprano pasa factura de una u otra forma. Dormir es una forma fácil, agradable y gratuita de cuidar nuestra salud, prevenir y tratar enfermedades.

Paciente como parte activa del tratamiento

En la facultad nos enseñan que el abordaje terapéutico de los pacientes, se compone de dos «tipos» de tratamientos: El archiconocido tratamiento farmacológico y el tratamiento médico. Éste último es el que engloba todas aquellas estrategias terapéuticas que no implican la toma de fármacos (por ej. alimentación), pero que tiene iguales o incluso superiores efectos a nivel tanto de prevención como de resolución de patologías. Posteriormente cuando empiezas las prácticas y más tarde la residencia, compruebas que nos hemos olvidado de esa parte esencial del tratamiento de los pacientes y que en consecuencia, hemos contagiado a éstos de una idea muy peligrosa: Todo se soluciona/previene con fármacos y pruebas. Nada más lejos de la realidad.

Del mismo modo que un fármaco o fitoterápico, puede ser clave en un momento concreto de la enfermedad, el tratamiento médico tendrá la misma o en ocasiones mayor transcendencia.

Empecemos a recordar todos (profesionales sanitarios y pacientes) que el tratamiento y la prevención también es alimentación (específica a cada patología), mindfulness / meditación, gestión de estrés, exposición solar, actividad física, contacto social, un abrazo de nuestros seres queridos…
El tratamiento médico es la base de la prevención y de la curación en la mayoría de patologías crónicas, empodérate y descubre con la Medicina Integrativa que como paciente eres una parte activa del tratamiento.

ADN y salud. Epigenética

Quizás te suene raro pero tu no eres tu ADN, sino más bien el resultado de la interacción de tus genes (tu ADN) con tu entorno, tus hábitos (alimentación, descanso nocturno, actividad física…). Esto abre un camino esperanzador puesto que implica que no estamos condenados a padecer/desarrollar todo aquello «escrito» en nuestros genoma.
¿Cómo es esto posible? Pues si hacemos una analogía con la escritura, podríamos decir que los genes serían las letras que conforman el abecedario y la epigenética el formato que le damos a dichas letras, es decir si las escribimos en mayúsculas, minúsculas, negrita… No es lo mismo escribir una palabra en mayúsculas y negrita que en el tamaño más pequeño posible y sin resaltar. La epigenética, es lo que determina que algunos genes se expresen o por el contrario permanezcan en silencio.
La epigenética es el motivo por el que de dos abejas con un ADN prácticamente idéntico, una termina transformándose en la abeja reina y otra en la obrera, en este caso es la alimentación de la abeja lo que determina que se expresen aquellos genes que hacen que la abeja evolucione a reina u obrera.

Del mismo modo, dos humanos gemelos univitelinos (es decir clones o idénticamente genéticos), pueden padecer distintas patologías según su entorno, hábitos de vida etc. De ahí la importancia de no caer en el tópico «como mi abuelo, mi padre… eran diabéticos yo he desarrollado diabetes tipo 2», no, más bien sería que como tú abuelo y tú padre eran diabéticos, es posible que tengas ciertos genes que «predispongan» a diabetes tipo 2, pero son determinados factores de tu forma de vivir y de relacionarte con tu entorno los que han hecho que esos genes se activen y pasen de estar en letras minúsculas y en tamaño 2, a letras mayúsculas tamaño 20 y en negrita. Puedes tener los mismos genes, pero si tu relación con el entorno y tus hábitos son otros NO desarrollarás diabetes mellitus 2.

Actualmente sabemos que patologías como el cáncer, diabetes mellitus tipo 2, Alzheimer y epilepsia, tienen un marcado componente epigenético.

Pero cómo es posible? Por poner un ejemplo, os diré que la vitB12y el ácido fólico, son fuente de grupos metilo para nuestro organismo y que dichos grupos metilos permiten a nuestro cuerpo silenciar determinados genes que de activarse podrían contribuir por ej al desarrollo de determinadas patologías.

Un motivo más para empezar a implicarte y tomar responsabilidad en tu salud, es que los cambios epigenéticos se transmiten a la descendencia e incluso cambios epigenéticos que en nosotros no han llegado a manifestarse con «gran intensidad», lo harán con más fuerza en generaciones venideras (hijos, nietos, bisnietos…).

Nuestra calidad de vida y salud está en gran parte en nuestras manos, así que vive de modo que te conviertas en la mejor versión de ti mism@. Se abeja reina!