El ayuno diario mejora la salud

Otro estudio más que nos demuestra que aumentar la frecuencia de comidas no es lo más adecuado para estar sano. Menos es más. Te animo a que empieces por reducir el número de veces que comes al día. Saltarte el desayuno puede venirle bien a tu salud. Para más información ya sabes dónde encontrarme.

https://www.cell.com/cell-metabolism/fulltext/S1550-4131(18)30512-6

Efecto pantallas en niños

Ojo! Las pantallas de teléfonos, ordenadores, TV, tablets… No son un juguete y por tanto no deberíamos exponer a ellas a los niños, sobre todo a los menores de 2 años tal como ya recomienda la Asociación Americana de Pediatría, la cual ya ha advertido de los riesgos derivados y de la misma.

https://cuidatuvista.com/ninos-moviles-tablets-problemas-usar-mal/

Beneficios del café

No te dejes engañar! Los beneficios del café son muchos (su consumo a largo plazo reduce riesgo de DM2 (Diabetes mellitus 2), es rico en antioxidantes, vitaminas, minerales…) el problema reside en el procesamiento del mismo y en el azúcar y lácteos… con los que lo mezclamos. Fíjate en las etiquetas y evita comprar café de mezcla ya que a éste se le ha adicionado azúcar (por eso es más barato, es un café de peor calidad camuflado).

Opta por el café que especifique en su etiqueta «de tueste natural» , mi preferida es la variedad arábica, más suave que la robusta. Si el café solo, aún te parece demasiado fuerte, puedes mezclarlo con leche de coco, canela, un poco de mantequilla o leche entera de buena calidad, algún endulzante tipo xilitol o un poco de azúcar intentando reducirla poco a poco para reeducar tu paladar.

Combatir el sendetarismo

El ejercicio es opcional moverse no! No lo digo yo :p sino nuestra genética, durante millones de años evolucionamos en un entorno que nos obligaba a estar activos, caminando varios km al día para buscar alimento, agua, refugio…necesitamos movernos para estar en consonancia con nuestra genética, por ello enfermamos si no estamos todo lo activos para lo que estamos programados.


Intentar caminar al menos 10.000 pasos al día, levantarte de la silla cada media hora y dar unos cuantos pasos o hacer algunas sentadillas, no utilizar ascensores, escaleras mecánicas, pasar más tiempo de pie… son pequeños gestos que te harán reconciliarte con aquello para lo que estás diseñado.

Alimentación baja en hidratos de carbono para la Diabetes

Nuevo estudio que apoya una alimentación low carb (baja en hidratos de carbono) como parte del tratamiento para la Diabetes Mellitus tipo 1.

Tiene lógica pensar que limitar la ingesta de alimentos cuya capacidad para procesarlos está limitada al no disponer de insulina, es una estrategia útil para mejorar parámetros tales como HbA1c, TG… Actualmente se recomienda a estos pacientes al igual que a los que padecen DM tipo 2 (en los que lo que existe es una resistencia a la insulina) , comer alimentos que aporten carbohidratos en cada una de las ingestas, algo que múltiples estudios y la realidad que vivimos demuestra no ser la mejor estrategia.
Si a un paciente celíaco o «intolerante» al gluten se le recomienda eliminar éste de su alimentación, ¿por qué a los diabeticos se les anima a comer en cantidades considerables aquellos alimentos (carbohidratos) para los que no presentan los mecanismos necesarios para integrarlos?

La base del tratamiento de la diabetes, especialmente de la tipo 2 no consiste en adicionar insulina u otros fármacos para controlar la glucemia, si no en vivir de una forma que contribuya a precisar la menor cantidad de insulina/fármacos posibles. Una alimentación low carb repleta de alimentos reales y ausente de procesados, actividad física, control del estrés… Son la base del tratamiento, permitiendo en muchos caso reducir e incluso suspender el tratamiento farmacológico (ésto último sólo en DM2). Intentar controlar los parámetros analíticos mediante la adición de fármacos, servirá sólo para obtener en el mejor de los casos «buenos» resultados de glucemia (azúcar en sangre), TG (trigliceridos)… Pero no para un buen control de la enfermedad ni consecuencias de la misma (enfermedad cardiovascular, retinopatías…) tal como evidencian múltiples estudios.

Dejemos de tratar a la diabetes con tiritas, poniendo parches que aparentemente mejoran su curso y empecemos por tratar la base de su etiología.

http://pediatrics.aappublications.org/content/141/6/e20173349

https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs13300-018-0373-9

Medicina preventiva e integrativa

No existe medicina más potente que la prevención, la medicina preventiva esa que tantas vidas ha salvado y continúa salvando mediante higiene, vacunas… es actualmente la más olvidada. Sólo nos preocupamos de algo cuando ese algo ya está presente ya sea con dolor, infecciones, insomnio… Si bien existen en nosotros una serie de factores que no podemos modificar tales como sexo, edad… que nos predisponen a determinadas patologías, si podemos actuar sobre la mayoría de factores que determinan el desarrollo o no de una enfermedad.


La epigenética, dedicada al estudio de cómo la interacción de nuestros genes con el ambiente determina la expresión o no de los mismos, nos está ayudando a identificar, qué hábitos de vida, alimentos, suplementos, fármacos… pueden hacer que la balanza se incline a favor de nuestra salud, impidiendo que genes responsables de determinadas enfermedades no se expresen o dejen de hacerlo. Recuerda que la genética predispone pero no determina o dicho de otro modo, la genética carga el arma, pero son nuestros hábitos la que la disparan.

Hipócrates decía que las enfermedades no nos llegan de la nada. Se desarrollan a partir de pequeños pecados diarios contra la naturaleza. Cuando se hayan acumulado suficientes pecados, las enfermedades aparecerán de repente.
Se haya desarrollado o no una patología, en la mayoría de casos está en nuestras manos poder resolverla y/o mitigarla.

Microbiota

Si desde hace un tiempo notas que tu abdomen está hinchado, que a pesar de intentar llevar una alimentación adecuada continúas con molestias tales como digestiones pesadas, estreñimiento, diarrea, gases…es posible que tu microbiota (las bacterias que viven en nuestro intestino) no esté en las mejores condiciones. Factores como falta de sueño, estrés, antibióticos, cirugías, alimentación rica en procesados…pueden generar un sobrecremiento de bacterias nocivas, que lejos de mejorar nuestra salud, la deterioran «robándonos» vitaminas en lugar de sintetizarlas (como hacen las buenas), fermentando todo aquello que comemos generándonos gases con la consecuente hinchazón y dañando nuestra mucosa intestinal, conduciéndonos a lo que se conoce como Leaky Gut o intestino permeable, que conlleva el paso a sangre de sustancias y/o bacterias patógenas que hacen reaccionar (sobreactivarse) al sistema inmune pudiendo causar fatiga crónica, dolor generalizado u otras patologías.

Se ha demostrado que el sobrecrecimiento bacteriano se asocia a varias enfermedades autoinmunes, aquellas en las cuales el cuerpo, por “confusión”, genera anticuerpos que atacan a ciertos tipos de células y tejidos normales.

Tener gases, estreñimiento, diarrea, dolor generalizado….NO es normal, tiene su por qué, encontrar la respuesta a veces puede ser complicado, pero no por eso, debemos resignarnos a vivir con ello como si fuese una característica propia. Nuestro cuerpo se comunica con nosotros a través de su propio lenguaje, estos signos y síntomas no son más que su manera de decirte que algo no va bien, así que párate, escucha y no hagas oídos sordos a ese insomnio, acidez estomacal, infecciones recurrentes…

Tratamiento del estrés

Hoy os remito al siguiente artículo en el que el Dr Vidal da algunas pinceladas sobre el estrés.

http://www.expansion.com/directivos/2018/11/28/5bfdae4246163fb66e8b45ae.html?cid=SIN25101

Me alegra ver que cada vez somos más los profesionales sanitarios que nos atrevemos a hablar claro y a decir que detrás de muchas enfermedades actuales están factores como el estrés crónico, la falta de exposición solar, el sedentarismo (propiciado por nuestra sociedad con escaleras mecánicas, ascensores, ambientes laborales en los que lo raro es levantarse cada 30 minutos y hacer 20 sentadillas o flexiones…) y otros muchos aspectos que actualmente infravaloramos, sobreestimando la implicación de otros, tanto en la fisiopatología (desarrollo) como en el tratamiento de las mismas.


Por poner un ejemplo, la meditación o mindfulness tiene un papel mucho más importante y avalado por múltiples estudios, en el tratamiento de patologías tales como el trastorno de ansiedad generalizada. Los fármacos tienen su papel, pero creo que estamos empezando la casa por el tejado en lo que al tratamiento de muchas enfermedades respecta.
Tenemos que abandonar un modelo sanitario en el que todo se cura sólo con fármacos, suplementos… o sólo se previenen enfermedades mediante pruebas de screening o chequeos. Si bien ambos son herramientas muy útiles en algunos casos, tienen su tiempo y su lugar y creer que estaremos más sanos por tomar más fármacos o hacernos más analíticas, sin cuidar otros aspectos que constituyen la base del problema tales como lo que comemos, cómo dormimos… en definitiva cómo vivimos, es absurdo y múltiples estudios lo demuestran.

Exposición solar

La falta de exposición solar en nuestra vida cotidiana, está mucho más implicada de lo que imaginas, en patologías como depresión, obesidad, enfermedades autoinmunes… Si bien la relación del sol con el melanoma es un hecho, dicha relación no es tan simple. El desarrollo de este tipo de cáncer está más relacionado con una exposición solar inadecuada, que con la exposición solar propiamente dicha. Pasamos de estar  9 meses del año “resguardados” en oficinas, casas… sin apenas recibir luz solar, a exponernos de golpe, durante largos períodos y en una época en la que los rayos del sol inciden con más “fuerza”. No preparamos a nuestra piel y creemos que con el mal llamado protector solar solucionamos el problema.

Diversos estudios muestran como una exposición continuada y gradual (siendo ésto propiciado por las estaciones)  protegen frente al melanoma, mientras que un modelo de exposición vacacional como el de hoy día es precisamente el que aumenta su riesgo.
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15617990

¿Por qué? Porque por un lado, al no exponernos durante todo el año de forma racional (al trabajar, caminar…) no preparamos nuestra piel, ni nos adaptamos progresivamente a esa mayor intensidad que el sol ofrece en verano, (es como pretender correr una maratón de un día para otro sin habernos preparado previamente para ello, puedes hacerlo pero a costa de terminar destrozado).

Por otra parte, la falta de exposición solar implica a su vez, no disponer de  los beneficios derivados de la misma y que desempeñan un papel clave en la prevención de patologías como el cáncer. Si llegamos al verano faltos de vitamina D (crucial en la correcta función del sistema inmune el cual es clave en la protección frente al cáncer) recibiendo más sol en unas horas que el que nos ha dado en los últimos meses y cubiertos de “protector solar” que nos da una falsa sensación de seguridad al retrasar la aparición de esa rojez en la piel que nos indica que nos estamos pasando, parece lógico pensar que quizás el problema principal no es el sol, sino más bien cómo nos relacionamos con él.