Nuestros pensamientos y sus consecuencias en el organismo

Os dejo una frase con más relevancia y trascendencia de la que pueda parecer.


El origen, la cronificación pero también la resolución/mejoría de múltiples patologías (si no de todas), están vinculados con el funcionamiento de nuestras redes y conexiones neuronales.

Sentir alegría, tristeza, miedo… es el resultado de la activación de determinadas áreas cerebrales y con ello de la acción de diferentes neurotransmisores, hormonas y otras sustancias químicas sobre el resto de células del organismo. De dicha interacción resultará la modulación de los órganos y sistemas correspondientes y con ello de todo el organismo.

De ahí que por ej. la falta de apoyo social se haya postulado como un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular o que en pacientes con depresión o estrés crónico, existan alteraciones en la modulación del sistema inmune que favorezcan a su vez el desarrollo de otras patologías.

Nuestros pensamientos y creencias así como el lenguaje con el que nos dirigimos a nosotros mismos o a una determinada situación, tienen consecuencias a nivel orgánico (bioquímico, metabólico…), de ahí la importancia del mensaje de esta imagen.

Probióticos y Microbiota

Pese a la creencia popular, el cuidado y optimización de la microbiota desempeña un papel clave en la prevención y tratamiento de múltiples patologías (muchas de ellas crónicas) relacionadas o no con clínica digestiva.

La microbiota guarda un estrecho vínculo con casi todas las enfermedades crónicas actuales (psoriasis, diabetes, Alzheimer, hipotiroidismo autoinmune…), incluyendo las del ámbito psiquiátrico (depresión, ansiedad…).

El mantenimiento y optimización de nuestro microbioma, así como tratamientos destinados a corregir el disbalance del mismo, son claves además de para mantener y mejorar nuestra salud, para prevenir patologías.


Pero ojo! No todos los probióticos sirven ni son iguales. Hay que saber en qué momento emplearlos, con qué pauta y qué cepas específicas pueden ayudar en una determinada patología.

Reforzar el sistema inmune

En los últimos días, se está hablando mucho sobre cómo reforzar nuestro sistema inmune, creo que más allá de recomendar un suplemento, fitoterápico etc., es importante transmitir el mensaje de que tener un sistema inmune así como un estado de salud óptimos, no es cuestión de un fármaco, fitoterápico o suplemento. Es una carrera de fondo, un “trabajo” diario, que comienza en uno mismo.

No quiero decir con ésto que determinadas ayudas exógenas (ya sean fármacos, suplementos, fisioterapia etc), no sirvan, sino que su utilidad y efecto, dependerá del contexto en el que se empleen. Poco será el peso que ejerza un comprimido de vitamina C en un contexto rico en estrés psicosocial, falta de sueño etc. y más aún si ese suplemento, fitoterápico etc no se emplea en dosis apropiadas y/o no tiene una formulación que permita su absorción.


La situación actual y el valorar la salud más de lo que solemos hacerlo, debe inspirarnos para comenzar o al menos plantearnos, ese cambio interior, esa carrera de fondo, que empieza por reajustar prioridades. Quizás sea un buen momento para cambiar aquellos aspectos de tu día a día que no benefician a tu organismo; En algunos casos será la alimentación, en otros la actividad física, en otros la gestión de emociones etc.

Creo que estamos en un momento, que nos brinda la posibilidad de experimentar y probar a modificar aspectos de nuestra vida cotidiana. Son esos cambios los que marcarán la diferencia. Aprovecha las circunstancias actuales para parar, vivir más en el aquí y ahora y conectar contigo mismo.

Ahora más que nunca, vivir en presente es la clave.
Be mindfulness.

El ayuno diario mejora la salud

Otro estudio más que nos demuestra que aumentar la frecuencia de comidas no es lo más adecuado para estar sano. Menos es más. Te animo a que empieces por reducir el número de veces que comes al día. Saltarte el desayuno puede venirle bien a tu salud. Para más información ya sabes dónde encontrarme.

https://www.cell.com/cell-metabolism/fulltext/S1550-4131(18)30512-6

Efecto pantallas en niños

Ojo! Las pantallas de teléfonos, ordenadores, TV, tablets… No son un juguete y por tanto no deberíamos exponer a ellas a los niños, sobre todo a los menores de 2 años tal como ya recomienda la Asociación Americana de Pediatría, la cual ya ha advertido de los riesgos derivados y de la misma.

https://cuidatuvista.com/ninos-moviles-tablets-problemas-usar-mal/

Beneficios del café

No te dejes engañar! Los beneficios del café son muchos (su consumo a largo plazo reduce riesgo de DM2 (Diabetes mellitus 2), es rico en antioxidantes, vitaminas, minerales…) el problema reside en el procesamiento del mismo y en el azúcar y lácteos… con los que lo mezclamos. Fíjate en las etiquetas y evita comprar café de mezcla ya que a éste se le ha adicionado azúcar (por eso es más barato, es un café de peor calidad camuflado).

Opta por el café que especifique en su etiqueta «de tueste natural» , mi preferida es la variedad arábica, más suave que la robusta. Si el café solo, aún te parece demasiado fuerte, puedes mezclarlo con leche de coco, canela, un poco de mantequilla o leche entera de buena calidad, algún endulzante tipo xilitol o un poco de azúcar intentando reducirla poco a poco para reeducar tu paladar.

Combatir el sendetarismo

El ejercicio es opcional moverse no! No lo digo yo :p sino nuestra genética, durante millones de años evolucionamos en un entorno que nos obligaba a estar activos, caminando varios km al día para buscar alimento, agua, refugio…necesitamos movernos para estar en consonancia con nuestra genética, por ello enfermamos si no estamos todo lo activos para lo que estamos programados.


Intentar caminar al menos 10.000 pasos al día, levantarte de la silla cada media hora y dar unos cuantos pasos o hacer algunas sentadillas, no utilizar ascensores, escaleras mecánicas, pasar más tiempo de pie… son pequeños gestos que te harán reconciliarte con aquello para lo que estás diseñado.

Alimentación baja en hidratos de carbono para la Diabetes

Nuevo estudio que apoya una alimentación low carb (baja en hidratos de carbono) como parte del tratamiento para la Diabetes Mellitus tipo 1.

Tiene lógica pensar que limitar la ingesta de alimentos cuya capacidad para procesarlos está limitada al no disponer de insulina, es una estrategia útil para mejorar parámetros tales como HbA1c, TG… Actualmente se recomienda a estos pacientes al igual que a los que padecen DM tipo 2 (en los que lo que existe es una resistencia a la insulina) , comer alimentos que aporten carbohidratos en cada una de las ingestas, algo que múltiples estudios y la realidad que vivimos demuestra no ser la mejor estrategia.
Si a un paciente celíaco o «intolerante» al gluten se le recomienda eliminar éste de su alimentación, ¿por qué a los diabeticos se les anima a comer en cantidades considerables aquellos alimentos (carbohidratos) para los que no presentan los mecanismos necesarios para integrarlos?

La base del tratamiento de la diabetes, especialmente de la tipo 2 no consiste en adicionar insulina u otros fármacos para controlar la glucemia, si no en vivir de una forma que contribuya a precisar la menor cantidad de insulina/fármacos posibles. Una alimentación low carb repleta de alimentos reales y ausente de procesados, actividad física, control del estrés… Son la base del tratamiento, permitiendo en muchos caso reducir e incluso suspender el tratamiento farmacológico (ésto último sólo en DM2). Intentar controlar los parámetros analíticos mediante la adición de fármacos, servirá sólo para obtener en el mejor de los casos «buenos» resultados de glucemia (azúcar en sangre), TG (trigliceridos)… Pero no para un buen control de la enfermedad ni consecuencias de la misma (enfermedad cardiovascular, retinopatías…) tal como evidencian múltiples estudios.

Dejemos de tratar a la diabetes con tiritas, poniendo parches que aparentemente mejoran su curso y empecemos por tratar la base de su etiología.

http://pediatrics.aappublications.org/content/141/6/e20173349

https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs13300-018-0373-9

Medicina preventiva e integrativa

No existe medicina más potente que la prevención, la medicina preventiva esa que tantas vidas ha salvado y continúa salvando mediante higiene, vacunas… es actualmente la más olvidada. Sólo nos preocupamos de algo cuando ese algo ya está presente ya sea con dolor, infecciones, insomnio… Si bien existen en nosotros una serie de factores que no podemos modificar tales como sexo, edad… que nos predisponen a determinadas patologías, si podemos actuar sobre la mayoría de factores que determinan el desarrollo o no de una enfermedad.


La epigenética, dedicada al estudio de cómo la interacción de nuestros genes con el ambiente determina la expresión o no de los mismos, nos está ayudando a identificar, qué hábitos de vida, alimentos, suplementos, fármacos… pueden hacer que la balanza se incline a favor de nuestra salud, impidiendo que genes responsables de determinadas enfermedades no se expresen o dejen de hacerlo. Recuerda que la genética predispone pero no determina o dicho de otro modo, la genética carga el arma, pero son nuestros hábitos la que la disparan.

Hipócrates decía que las enfermedades no nos llegan de la nada. Se desarrollan a partir de pequeños pecados diarios contra la naturaleza. Cuando se hayan acumulado suficientes pecados, las enfermedades aparecerán de repente.
Se haya desarrollado o no una patología, en la mayoría de casos está en nuestras manos poder resolverla y/o mitigarla.