Salud mental

Actualmente somos conscientes de la importancia de cuidar nuestro cuerpo, quien más y quien menos, invierte tiempo en mejorar su salud y aspecto físico ya sea con deporte, cremas…y aun en el caso de no hacerlo, es consciente de que sería mejor para su bienestar integrar en su vida determinados hábitos. Sin embargo rara vez escucho a alguien preocuparse por su salud mental y por aquello que puede hacer para mejorarla. De la misma manera en que la mayoría de población piensa que con esfuerzo, se pueden abandonar malos hábitos como fumar, con nuestra mente no parece suceder lo mismo, la mayoría de personas piensan  que si tenemos determinadas creencias (en muchos casos nocivas) tales como «no voy a poder» , «no acierto con mis hijos» no podemos hacer nada por cambiarlo. Hoy quiero deciros que podemos modificar/mejorar todo aquello que no nos guste y/o beneficie. Somos lo que pensamos y nuestro cerebro se moldea acorde a nuestros pensamientos generando creencias. Así,si empezamos a decirnos que no valemos para nada repetidamente durante meses, años…generaremos la creencia de que no servimos y para nuestro cerebro esa será la realidad, independientemente de que tengas un sinfín de cualidades o de que ganes un premio nobel. 


Aprender a cuidar nuestra mente, es clave para tener salud. La prevalencia de enfermedades mentales continúa creciendo cada año, entre los motivos que señalan algunos expertos está el que tenemos un cerebro preparado para resolver conflictos determinantes del aquí y ahora (cazar, huir de un depredador…) y no preocupaciones crónicas del tipo hipoteca y en muchos casos superfluas como tener celulitis en verano.

Sea como fuere, la única forma de mantener nuestro cerebro sano, es ejercitarlo con técnicas que nos ayuden a pensar y gestionar emociones de manera óptima para nuestro bienestar. 
Recurrir a técnicas como la meditación o mindfulness (apps como bambú o calm pueden ser una opción), así como aprender a gestionar nuestras emociones de la mano de un profesional,tomarte al menos 30 minutos al día para ti, para escucharte… puede ser un buen comienzo para combatir el insomnio, ansiedad, frustración… u otras emociones/pensamientos nocivo.