Medicina integrativa en Granada. Médico especialista.




medicina integrativa en Granada

¿Qué es la Medicina Integrativa?

Esta disciplina aúna los avances médicos de las últimas décadas con todos aquellos que olvidamos por el camino y que hemos dejado de tener en cuenta a pesar de ser claves en la etiología (causa/origen) de la enfermedad y en su tratamiento (exposición solar, descanso nocturno, alimentación...) .

Está dedicada al estudio de la interacción de nuestro organismo con el medio, así como al estudio de las interacciones entre los diferentes sistemas que conforman el organismo (sistema nervioso, sistema endocrino, sistema inmunológico, sistema digestivo, sistema reproductor, sistema músculo esquelético) y cómo la puesta en marcha de alguno de ellos, repercute inevitablemente en los otros.

Desde la perspectiva sanitaria, esta disciplina, no se limita a tratar síntomas como ocurre con la medicina convencional, sino que se enfoca en identificar qué aspectos/factores están condicionando la pérdida de homeostasis (equilibrio), que determina la aparición de enfermedad. Nos permite valorar al paciente de una manera holística (global), educando al mismo en el conocimiento de la fisiopatología de su enfermedad, de tal modo que la persona comprenda el por qué de su clínica, qué factores le han conducido a su situación actual y cuáles son las estrategias terapéuticas destinadas a restablecer el equilibrio entre los diferentes sistemas o dicho de otro modo, su salud.

No es más que una vuelta al origen del ejercicio médico (la medicina Hipocrática, aquella que también practicaba Gregorio Marañón ) manteniendo los avances médicos que se han logrado desde entonces.

Hipócrates, médico griego al que se le conoce como padre de la medicina por revolucionar en su día la manera en la que ésta se practicaba, no entendía a las personas como un síntoma aislado (dolor de estómago, migraña…) sino como un todo, un conjunto (cuerpo-mente) que interaccionaba consigo mismo (es decir la mente influía en el cuerpo y el cuerpo en la mente) y con el entorno en el que se encontrase. Para que exista salud dicha relación debe estar en equilibrio.

La enfermedad surge por tanto, cuando dicho equilibrio se pierde, ya sea por un agente externo (bacteria, contaminación, sedentarismo, malos hábitos alimenticios, insomnio…) o interno (ansiedad, estrés…). Funcionamos como un ovillo y aunque no siempre seamos conscientes, ningún sistema se mueve sin el permiso del otro.
Si tiras de un hilo, se mueve todo.

La curación viene dada por la reinstauración del equilibrio entre cuerpo, mente y entorno.
De ésto, podemos deducir que en el proceso de curación, es fundamental la participación del paciente, el médico guiará, ayudará y complementará dicho proceso, pero el paciente debe implicarse; Sólo él podrá poner en práctica los consejos dados por su médico y vivir de una forma que promueva su salud.
De nada servirá la labor del médico si el paciente no toma las riendas de la misma.

Nuestra salud depende en definitiva de cómo vivimos, es decir: de lo que comemos, cómo comemos, cómo descansamos, cómo nos divertimos, cómo trabajamos, de cómo son nuestras relaciones sociales, familiares…

Existe una clara conexión entre todos estos aspectos que determina nuestro estado de salud.
Si alguien desea una buena salud, primero debe preguntarse si está listo para eliminar las razones de su enfermedad. Solo entonces es posible ayudarlo.

Intentar averiguar de qué hilo estamos tirando para que el resto de sistemas se muevan ocasionando síntomas / enfermedades, es en lo que se basa la Medicina integrativa o psiconeuroinmunoendocrinología

La Doctora Blanca Cañizares tiene formación especializada en esta disciplina y su consulta se encuentra en Granada capital.

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Medicina Integrativa para Opositores


Puede ayudarte si eres opositor o estudiante, a marcar la diferencia necesaria frente a los demás.
Si eres estudiante o estás opositando puede que ésto te interese...

Solemos pensar que el resultado de nuestros esfuerzos académicos depende fundamentalmente del número de horas invertidas en el estudio, si bien ésto es parte fundamental de la ecuación para obtener éxito, no es el único factor necesario, aspectos tales como la alimentación, el descanso, la actividad física... son factores claves en el rendimiento académico.

Si piensas que tu cerebro es un 60% grasa y concentra gran parte del colesterol de tu cuerpo, parece lógico pensar que una dieta baja en grasa y colesterol no sea lo que más le convenga. De hecho, está demostrado que bajos niveles de colesterol impactan en nuestro rendimiento cognitivo, tal y como se demuestra en varios estudios, entre ellos el Framingham Heart Study, en el que capacidades tales como concentración, atención, razonamiento, memoria… empeoraban en aquellos sujetos con niveles de colesterol < 200mg/dl respecto a sujetos con niveles más elevados.

¿Sabías que lo que nos hizo evolucionar como especie fue una dieta rica en Omega 3 (en concreto EPA y DHA) ya que posibilitó el desarrollo de un cerebro más complejo? De hecho, permitió triplicar el tamaño de nuestro cerebro respecto al del resto de los primates, por ello, el consumo de este tipo de grasa es primordial para garantizar un correcto funcionamiento del mismo, diversos estudios muestran una asociación positiva entre el consumo de pescado (principal fuente de EPA y DHA) y el rendimiento académico.

Respetar nuestro ritmo circadiano, procurando al organismo un correcto y suficiente descanso nocturno será clave en nuestro rendimiento, cuando dormimos, hacemos mucho más que descansar: el cerebro fija en nuestra memoria los recuerdos, los conocimientos adquiridos durante el día y nos prepara para adquirir otros nuevos al día siguiente al permitirnos mantener y focalizar nuestra atención.

Dormir es esencial para consolidar nuevos aprendizajes. Por ejemplo, muchos músicos comprueban cómo, si practican una partitura particularmente difícil antes de ir a dormir, al levantarse por la mañana son capaces de interpretarla mejor, con lo que echarle un último vistazo a ese tema, párrafo… que se nos resiste puede contribuir a tenerlo más fresco al día siguiente.

De la misma forma, la actividad física es un pilar fundamental para la salud cerebral. Nuestro cerebro está diseñado entre otras cosas para ordenar y controlar movimientos, si dejamos de pensar en ello, es decir si nos volvemos sedentarios, nuestro cerebro “se encogerá”. La actividad física, es de los principales estimuladores de la producción de BDNF (brain-derived neurotrophic factor)o en español factor neurotrófico derivado del cerebro) , que vendría a ser como la ‘hormona de crecimiento’ mental, siendo una de las sustancias más activas para estimular la neurogénesis.

Para saber cuáles son las pautas nutricionales, de descanso y actividad, así como otros aspectos clave que marquen la diferencia con el resto de aspirantes y sacar todas las ventajas de esta disciplina, solicita más información sin compromiso en Doctora Cañizares.

Medicina Integrativa para Embarazadas y nuevas Mamás


Si estás pensando en quedarte embarazada o tu bebé ya está en camino puede que ésto te interese...

Darle lo mejor a tu bebé seguramente será una de las cosas que más te preocupe, por eso creo que es importante que sepas por qué ofrecerle el mejor "hábitat" posible desde que es tan sólo un pequeño embrión, puede ser la mejor forma de empezar a hacerlo. Si el entorno en el que se desarrolla, es decir, tu cuerpo está en condiciones óptimas, su versión de sí mismo también lo será. Si por el contrario, no estás en tu mejor momento ya sea por presentar infecciones de orina recurrentes, alergias, dermatitis, alteraciones del sueño, molestias digestivas...convendría mejorar tu salud antes de pensar en quedarte embarazada.

Actualmente estamos pasando por alto muchos de los factores que determinarán en gran medida la salud del futuro bebé. Proporcionar a éste, las mejores cartas con las que jugar el resto de su vida, no consiste sólo en tomar el clásico comprimido de yodo y/o ácido fólico, hay otros muchos aspectos claves, a los que a día de hoy no se les presta atención, de ahí el creciente número de alergias, dermatitis y otras patologías en lactantes, niños y consecuentemente adultos.
Por ejemplo, seguramente os habrán informado de la necesidad de un correcto aporte de yodo, pero no de la importancia de asegurar suficiente EPA y DHA para un óptimo desarrollo y mantenimiento neurológico.

De igual manera, el bienestar físico y emocional de la mujer durante los meses de gestación repercutirá favorablemente en el desarrollo del feto, factores tales como el estrés se han relacionado con alergias y trastornos intestinales en bebés. Es importante tener en cuenta que dicho estrés no se limita sólo al psíquico sino también, al estrés que supone para nuestro organismo la exposición a alimentos procesados, sedentarismo, alteraciones del sueño, un aporte insuficiente de ácidos grasos esenciales, etc.

medicina integrativa para embarazadas y nuevas mamas

Patologías tan frecuentes hoy día en los más pequeños tales como dermatitis, cólicos del lactante, atopia... se empiezan a gestar en muchas ocasiones en el vientre materno. Si estás inflamada, estresada, duermes mal, tu alimentación es pobre en Omega 3… tu bebé también lo sufrirá.

Si bien es cierto, que salvo carencias extremas y/o graves, el bebé siempre obtiene lo que necesita, en mayor o menor medida, también lo es que lo hace a expensas de ti, siendo tu organismo, el que padecerá las consecuencias de dichas carencias, apareciendo entonces, síntomas tales como disfunciones tiroideas, diabetes gestacional, cansancio extremos, calambres, estreñimiento...

Para terminar, un último apunte que también me parece importante que conozcas, es la preparación y cuidado físico que debes prestar a tu cuerpo con el fin de que esté en las mejores condiciones en el momento del parto. El acondicionamiento del suelo pélvico, así como el de toda la musculatura, ligamentos y articulaciones que participan en el trabajo de parto, mediante actividad física, fisioterapia y otras técnicas, serán fundamental para disminuir el riesgo de episiotomías, cesáreas, desgarros…así como para prevenir complicaciones tales como hernias, disfunciones del suelo pélvico...

El embarazo es una etapa perfecta para mejorar, para cambiar tu estilo de vida o simplemente para afianzar unos hábitos saludables que transmitir después a tus hijos.

Consulta con la Doctora Blanca Cañizares cómo aprovechar las ventajas de esta disciplina.

El hipotiroidismo de Hashimoto fue descubierto en 1912 por el Dr Hashimoto. Dicho doctor, descubrió al observar a través del microscopio, una infiltración de la glándula tiroides por glóbulos blancos sin que existiese una infección en la misma. Esta infiltración produce una inflamación de la glándula (de ahí el nombre de tiroiditis, inflamación del tiroides), que conlleva una reducción en la capacidad de la misma para producir hormonas.

Para entender el funcionamiento del eje tiroideo, nos serviremos del siguiente símil de jefe y currante, en el que la hipófisis (una zona del cerebro) es la jefa y la glándula tiroides es la trabajadora o currante. La jefa manda una señal conocida como TSH para que la currante trabaje, dicha señal será más o menos intensa según las necesidades del organismo y lo eficientemente que trabaje la currante. El resultado del trabajo de la currante es una hormona tiroidea llamada T4 (presenta 4 yodos en su estructura) pero que es inactiva, es decir que debe transformarse en otra hormona conocida como T3 (tiene 3 yodos) para poder actuar en los diferentes órganos.

Dicho paso tiene lugar en órganos periféricos como músculo, hígado… en el que existen unas enzimas llamadas deiodinasas que “quitan” un yodo a esa T4, permitiendo que pase a T3. Si dichos órganos periféricos presentan alteraciones o han comenzado a estar afectados por la inflamación de bajo grado (LGI), no podrán llevar a cabo dicho paso de T4 a T3 de manera eficiente.

En la medicina convencional se valora el estado de la función tiroidea mediante la TSH y T4, sin embargo, estos parámetros no reflejan en la mayoría de casos la función tiroidea, de hecho la TSH es el parámetro con menor sensibilidad para el diagnóstico de hipotiroidismo, de tal forma que dicho parámetro sólo se eleva cuando la glándula está considerablemente afectada y ya existe un hipotiroidismo establecido.

Además de ésto, los valores a partir de los cuales se considera a la TSH “alta” son demasiado elevados. Diferentes estudios demuestran que a partir de un valor de TSH de 2-2.5 algunos sujetos pueden presentar clínica, de ahí que el concepto de hipotiroidismo subclínico (TSH superior a 5 pero con T4 normal, exista o no clínica) esté obsoleto, existiendo estudios en los que se evidencia como el tratamiento del mal llamado hipotiroidismo subclínico supone un descenso en el riesgo cardiovascular.

La mayoría de pacientes con TSH superiores a 2.5 presentarán algún tipo de clínica aunque en ocasiones ellos no la asocien con esta alteración, sobre todo si les han dicho que “del tiroides están bien”.

Por su parte, la T4 es óptima para valorar el funcionamiento de la glándula, pero no el estado clínico del paciente, ya que como hemos comentado anteriormente, es necesario que dicha T4 pase a T3 y en un contexto de LGI (inflamación de bajo grado) , las deiodinasas descienden y con ello los niveles de T3 (hormona activa). Así pues aún teniendo valores considerados por la medicina convencional como normales de TSH y T4, puede existir un estado de hipotiroidismo.

Múltiples estudios señalan que la determinación de autoAc y T3 libre están más indicados para valorar si la clínica del paciente, puede corresponder a una alteración tiroidea.

El enfoque actual se basa en esperar a que la glándula esté lo bastante inflamada como para dejar de funcionar, momento en el que se instaura tratamiento con levotiroxina. La realidad es que dicho hipotiroidismo es un síntoma del proceso LGI existente en el organismo. El tratamiento con levotiroxina será parte del tratamiento sintomático (destinado a mejorar alguno de los síntomas) pero no será un tratamiento etiológico, es decir destinado a resolver la LGI (inflamación de bajo grado) que ha ocasionado el hipotiroidismo. Debemos valorar el hipotiroidismo como un síntoma y no como una enfermedad en sí misma.

El tratamiento del hipotiroidismo desde la perspectiva de la medicina integrativa, tiene como objetivo, tratar el proceso de inflamación de bajo grado existente, para ello, identificar qué ha llevado a dicha alteración en el funcionamiento del sistema inmune (estresores tales como el sedentarismo, trastornos del sueño, patrones de alimentación erróneos, déficit de vit D, estrés emocional…), así como pautar las medidas necesarias para que se normalice es la base desde la que se trabaja mediante medicina integrativa.

Para solucionar éste u otros aspectos de tu salud solicita información sin compromiso.

Tratamiento de las enfermedades autoinmunes


Las enfermedades autoinmunes se definen como una pérdida de tolerancia hacia lo propio. Su incidencia en la población es del 10% y se estima que en los últimos 50 años se ha multiplicado por 10 la presencia de dichas patologías. Ante estos datos cabe preguntarse qué estamos haciendo para que dichas patologías estén cada vez más presentes.
Entre las más frecuentes se encuentran la tiroiditis de Hashimoto, psoriasis, colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn.

En el sistema sanitario convencional, dichas patologías se tratan desde una perspectiva de superespecialización no tanto en el proceso autoinmune como tal, sino en la glándula u órgano afectado por la autoinmunidad, cuando en realidad debería entenderse que todas ellas comparten una base etiopatogénica (causa) común, consistente en una alteración en la modulación (forma de funcionar) del sistema inmune, que conlleva que éste reaccione (“ataque”) frente a lo propio. Es por ello, que la normalización de la función del sistema inmune, debe constituir uno de los pilares de tratamiento. Entender qué ha llevado a dicha alteración en su funcionamiento (estresores tales como el sedentarismo, trastornos del sueño, patrones de alimentación erróneos, déficit de vit D, estrés emocional…), así como pautar las medidas necesarias para que se normalice es la base desde la que se trabaja mediante medicina integrativa. Tratar una enfermedad autoinmune no consiste sólo en pautar tratamiento farmacológico, es importante que el paciente comprenda hasta qué punto cómo vive, es decir la forma en la que descansa, se alimenta, se relaciona con los demás... ha influido en el desarrollo de la misma, para que de este modo pueda cambiar todo aquello que alimenta su enfermedad.

Las enfermedades autoinmunes son el resultado de la intersección entre tres aspectos:
  • Predisposición genética: Es muy importante saber que para la gran mayoría de patologías y en este caso de patologías autoinmunes, tener predisposición genética no implica tener que desarrollar dicha enfermedad. Es fundamental comprender que en la mayoría de procesos autoinmunes la genética predispone pero NO determina, es decir la genética carga el arma pero son los hábitos de vida y otros factores, los que la disparan. Para que tengas una enfermedad autoinmune tienes que presentar genes que predispongan a ello, sin embargo, la genética tiene un peso del 25% en que termines desarrollando o no la enfermedad. De hecho, hay estudios con gemelos univitelinos (idénticos) en los que uno no desarrolla la patología. De ahí, que el conocimiento y abordaje de los factores que determinan el 75% restante sea tan importante actualmente.

  • Hiperpermeabilidad intestinal: La mucosa intestinal que delimita y protege nuestro medio interno de las posibles amenazas externas que ingerimos a través de los alimentos, está “agujereada” en el caso de las enfermedades autoinmunes y como consecuencia pasan hacia nuestro torrente sanguíneo diferentes sustancias que en condiciones normales no pasarían. Algunas de ellas, actúan como detonantes en el desarrollo de una patología autoinmune. Entre estos detonantes destacan cuatro alimentos de consumo elevado en nuestra sociedad: Gluten, lácteos, soja y azúcares (incluyendo aquí todo tipo de harinas presenten o no gluten). Dichos alimentos tienen capacidad para agujerear la mucosa intestinal directa o indirectamente (a través de alteraciones de la microbiota) y de pasar al torrente sanguíneo, donde desencadenan una respuesta inflamatoria por parte de nuestro sistema inmune, ya que es reconocido por éste como una amenaza, con lo que ataca dichas sustancias y las “memoriza” para poder reconocerlas en caso de una nueva exposición. En muchas ocasiones dichas sustancias tienen un “aspecto” similar a algunos tejidos propios (glándula tiroidea, epitelio intestinal…) y ello hace que cuando nuestras células inmunes pasen por dichos tejidos u órganos propios similares a esas sustancias reaccionen frente a ellos, al creer reconocer la misma sustancia amenazante vista en un primer contacto. Ésto es lo que se denomina “teoría de la mimetización”. Cuanto mayor es nuestra exposición a dichas sustancias, mayor será la intensidad con la que nuestro sistema inmune reaccionará frente a esas sustancias exógenas y en consecuencia frente a tejidos propios similares.

  • Otros detonantes: Si bien es cierto que hace 50 años ya consumíamos sustancias como gluten, harinas… La cantidad en la que formaban parte de nuestra alimentación, no era tan elevada ni existían otros factores detonantes que han sido cruciales para el incremento en dichas patologías, entre éstos factores se encuentra el estrés emocional (el cual ha jugado un papel fundamental en el aumento de autoinmunidad), hábito tabáquico, alteración del ritmo circadiano, la contaminación, pesticidas,exposición a plásticos y carga tóxica en general presente en el agua, aire...


Como pacientes debemos tener una actitud activa y positiva frente a lo que nos sucede. El paciente debe empoderarse, es decir implicarse en su proceso de curación y tomar las riendas de su salud lo que posteriormente con frecuencia deriva en tomar las riendas de su vida.

Para solucionar éste u otros aspectos de tu salud solicita información sin compromiso.




Médico Colegiado Número: 1811314 (Granada)
Colegio Oficial de Médicos de Granada
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Centro autorizado Junta de Andalucia